Cuando decides emprender, una de las primeras cuestiones y de las más importantes es decidir si te conviene empezar como autónomo o constituir una Sociedad Limitada (SL).
No es una decisión menor. Tiene implicaciones fiscales, legales, económicas y patrimoniales, y no existe una respuesta universal válida para todo el mundo. Lo que sí existe es una decisión acertada según cada caso concreto.
En este artículo te explicamos, con criterio práctico y sin tópicos, las diferencias entre autónomo y SL, cuándo conviene cada opción y qué errores hay que evitar.
Autónomo, empresario individual y persona física: aclaramos conceptos
Cuando una persona física lleva a cabo una actividad económica de manera habitual por cuenta propia, hablamos de un empresario individual a efectos fiscales.
En cambio, cuando este empresario individual se inscribe en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), hablamos de autónomo a efectos de Seguridad Social. En otras palabras, un autónomo es una persona física que ejerce una actividad económica por cuenta propia y cotiza en el RETA.
Es decir:
• Empresario individual → concepto fiscal
• Autónomo → concepto de cotización
Con el tiempo, el uso habitual ha hecho que “autónomo” se utilice como sinónimo de empresario individual, aunque técnicamente no lo es.
Diferencias clave entre autónomo (empresario individual) y Sociedad Limitada
Antes de entrar en casos concretos, estas son las diferencias esenciales:
- Responsabilidad
o Autónomo: responsabilidad ilimitada (responde con el patrimonio personal presente y futuro).
o SL: responsabilidad limitada al capital aportado, con matices legales. - Fiscalidad
o Autónomo: tributa por IRPF, impuesto progresivo (hasta el 47%).
o SL: tributa por Impuesto sobre Sociedades (tipo general del 25% o inferior). - Gestión y costes
o Autónomo: menos trámites y costes iniciales.
o SL: más obligaciones contables, mercantiles y formales. - Imagen y crecimiento
o Autónomo: adecuado para actividades pequeñas o de autoempleo.
o SL: mejor percepción comercial, acceso a financiación y crecimiento.
Cuándo conviene seguir como Autónomo
Ser autónomo puede ser una muy buena opción si:
• Estás iniciando la actividad o los ingresos son todavía irregulares.
• Desarrollas una actividad con bajo riesgo económico o patrimonial.
• El negocio es principalmente una forma de autoempleo.
• Priorizas simplicidad, agilidad y bajos costes.
• Tus beneficios anuales no superan aproximadamente los 40.000–45.000 € y no se “dispara” la tributación.
En resumen, conviene seguir como autónomo cuando el negocio es pequeño, con poco riesgo y beneficios moderados. En estos casos, el formato autónomo (empresario individual) permite empezar rápidamente, con menos estructura y con una fiscalidad sencilla y asumible.
Cuándo conviene pasar a Sociedad Limitada
La constitución de una SL suele ser recomendable cuando se dan uno o varios de estos factores:
• La actividad conlleva riesgo patrimonial (contratos, reclamaciones, inversiones).
• Los beneficios son estables y crecientes.
• Tienes previsión de reinvertir una parte importante de las ganancias.
• Necesitas mejorar la imagen comercial ante clientes, proveedores o administraciones.
• Quieres contratar personal o acceder a financiación bancaria.
• Trabajas con empresas medianas o grandes que prefieren contratar con sociedades.
La SL no es solo una cuestión de impuestos: es una estructura pensada para crecer y proteger.
Fiscalidad: ¿por qué una Sociedad Limitada no siempre implica pagar menos impuestos?
Esta es una de las preguntas más habituales cuando se compara autónomo o sociedad limitada. Uno de los mitos más frecuentes es pensar que una SL siempre paga menos impuestos porque tributa al 25%.
La realidad es más matizada:
• El autónomo tributa por IRPF, que es progresivo.
• Hasta cierto nivel de rendimiento, el tipo efectivo es inferior al 25%.
• A partir de unos 43.500 € de beneficio, el IRPF suele empezar a superar el tipo del Impuesto sobre Sociedades.
Además, en la SL hay que tener en cuenta:
• La retribución del administrador (nómina).
• La tributación de los dividendos si se reparten beneficios.
Por ello, la decisión no debe basarse solo en el porcentaje, sino en la estructura global del negocio.
El autónomo societario: el gran desconocido
Cuando una persona tiene el control efectivo de una SL y no existe una relación de ajenidad con la sociedad, hablamos del autónomo societario.
Es importante entender que:
• La mayoría de socios de SL (pymes) continúan cotizando como autónomos.
• La cuota se calcula según los ingresos personales, no según los ingresos totales de la sociedad.
• El sistema de cotización por ingresos reales, vigente desde 2023, ha cambiado sustancialmente este cálculo.
En resumen, conviene constituir una Sociedad Limitada cuando el negocio crece, asume riesgos y necesita una estructura más sólida. Es un punto clave que a menudo genera confusión y errores de planificación.
Errores habituales en la decisión
Algunos de los errores que vemos con más frecuencia son:
• Crear una SL demasiado pronto, sin volumen ni estructura.
• Mantenerse como autónomo pese a asumir riesgos patrimoniales elevados.
• Pensar solo en la fiscalidad y no en la responsabilidad.
• No planificar correctamente el paso de autónomo a SL.
• No separar finanzas personales y empresariales.
Evitar estos errores puede ahorrar muchos problemas futuros.
Conclusiones: no hay una respuesta única
- ¿Qué es mejor fiscalmente, autónomo o sociedad limitada?
Depende del nivel de beneficios, del riesgo del negocio y de si se reinvierten ganancias. - ¿Cuándo conviene pasar de autónomo a SL?
Normalmente cuando el negocio crece, los beneficios superan cierto umbral y es necesario proteger el patrimonio personal.
Elegir entre autónomo o Sociedad Limitada no es una cuestión de blanco o negro.
Depende de tus objetivos, del momento del negocio y del nivel de riesgo que asumes.
Lo más habitual es empezar como autónomo y, cuando el negocio madura, dar el paso a SL en el momento adecuado y con una buena planificación.
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